"Hola Cristina
Antes que me arrepienta (porque no creo que me olvide) te quiero contar algo que me ha sucedido y permitirte que lo cuentes, que lo hagas cuento. Esto fue algo totalmente inesperado que hasta hoy no puedo creer y voy a intentar explicarte lo más brevemente posible pero de forma tal que comprendas: El 20 de junio de este año (2013) salí a caminar como lo hacía habitualmente pero, por ser un día feriado, lo hice por la tarde; estaba muy triste, me sentía muy sola…en fin, cosa por demás normal en mí entonces. Caminé por la plaza Mitre perdiendo tiempo y dejándome sorprender por el verde que aún no se moría debido a esta falsa primavera que nos acompañó casi todo el invierno, los árboles conservaban aún parte del follaje y el césped estaba como en sus mejores días de verano: hermoso. Me senté en un banco de la plaza un rato, no quería volver a mi casa tan pronto, me negaba, así que solo busqué un banco que bañara el sol a esa hora y me quedé sentada ahí solo pensando.
Todo el tiempo que estuve allí no advertí que un hombre me observaba, que había caminado detrás mío varias cuadras y cuando me senté hizo lo mismo pero varios metros más allá; que le había llamado la atención mi estado y solo había sentido el impulso de seguirme.
Luego de un par de horas volví a mi casa. Obviamente yo hasta entonces no sabía nada de él ni me esperaba conocerlo, pero al día siguiente, cuando salí a caminar, se acopló a mi paso y con un “perdón, ¿me permitís que te diga algo?”, empezó toda esta locura. Nos empezamos a citar en las caminatas, a vernos en esas horas en que era costumbre que me ausentara de mi casa y nos agregamos como amigos en Facebook, luego: nos desvelamos hablando de todo un poco, escuchando videos de música que pegábamos en nuestros chat o simplemente mandándonos post que decían desde frases hechas lo que comenzábamos a sentir el uno por el otro. Lentamente fui empezando a extrañarlo cuando no lo tenía cerca y a pensarlo las 24 horas, se me hizo una necesidad saber de él.
El 27 de julio, día en que cumplí 50 años, acepté compartir un café con él y no me importó que nos vieran juntos. Hablamos largo rato, nos contamos cosas de nuestras vidas, otras cosas sueltas, después nos despedimos con un beso y cada quién volvió a su vida normal; pero al llegar a mi casa y abrir el Facebook encontré un mensaje que me había mandado hacía unos minutos y decía: “ Te amo, imposible no hacerlo. Espero cada día como un condenado esos momentos de paz que me das con tu presencia, esa libertad de sentirme pleno cuando te veo llegar y la sensación de que no hay más nada en el mundo que nosotros cuando nos miramos; te espero todo el tiempo, te miro, te extraño, necesito verte como respirar…”; y ahí empezó mi lucha interna. Lloré, lloré amargamente la imposibilidad de ser nosotros, me negué a poder seguir con esa relación que estaba condenada a no ser, no podía aceptar que debía seguir por nosotros, por mí; entonces lo saqué de mis contactos.
Pasé el día de mi cumpleaños lo mejor que pude pero al día siguiente mi cabeza decía “no” y mi corazón “andá a buscarlo”, así que hice caso a lo segundo y nos encontramos; nos besamos en un beso fugaz, tímido, pero que selló lo que sentíamos los dos.
Hace tres días nos encontramos en un cuarto y nos amamos de una forma que no necesitó del sexo: nos hicimos el amor con las miradas, nos acariciamos reconociéndonos como la parte que le faltaba al otro, fuimos y volvimos a un lugar que se encontraba solo dentro nuestro y fueron 8 horas interminables de besos y susurros, de necesitarnos en ese abrazo, de sentirnos cuidados uno por el otro; ambos andábamos abandonados de cariño y encontrarnos fue como salvarnos, fue hermoso. Él tiene 60 años,Cristina, y yo 50 recién cumplidos; hace 28 años que estoy casada, tengo hijos, nietos…pero no sé cómo puede ser él parte de mi vida totalmente, no sé cómo vivir esto sin sentirlo una causa perdida…sin sentirme cobarde por no arriesgarme. Estoy en una disyuntiva entre el corazón y la razón y no sé qué hacer.
Te mando un abrazo, Cristina, gracias.
Te quiero mucho. HAidee
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