martes, 30 de julio de 2013
Los elefantes
Ese día pude verlos .Me despertó la luz , el fogonazo que antecede a la procesión y pude verlos: luego de la luz la calle se llenó de silenciosos caminantes ;recuerdo que primero los observé por las hendijas de la persiana curiosamente y luego decidí seguirlos. Aunque estaba descalza jamás me lastimé los pies porque en algún momento del trayecto la tierra se hizo grava y luego arena , caminé con ellos sin cansarme y en silencio también. Eran hombres ,niños y mujeres que cuanto más los veía más se parecían . Acabamos congregándonos frente a una gran pared de piedra ,a espaldas del sol que despuntaba lentamente desde el mar e indefensos ante el verdugo que giraba aquella rueda de la fortuna imponiéndole a nuestras vidas el azar ; señalados por aquél : condenados o exculpados ;en sus manos. Más allá estaban los elefantes y las puertas , sobre los primeros volvían los afortunados al mundo de los sueños del que luego despertaban y los otros, a quienes la rueda no dio tregua ni opciones más que elegir una puerta, jamás volvimos…
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