domingo, 30 de junio de 2013
Nuestra confidente
La noche se tragó nuestro suspiros ,nos cobijó como a dos desamparados ocultándonos de los curiosos con sus mantos de sombras y silencios ,se guardó los susurros ,los “te quiero”, el desesperante frenesí del deseo ( de esa “primera vez “ donde la forma nueva de sentirse querido implicaba nuevas sensaciones ,nuevos retos ) y esos interminables recuerdos donde soñábamos la multiplicidad de nuestros cuerpos ; queríamos ser tres o ser cuatro . Después nos acompañó todo el camino reflejando nuestras sombras siempre un paso delante de nosotros ,ellas también iban tomadas de la mano :se querían . Las calles eran nuestras ,como nuestras las risas ; los besos que nacían de la nada y la sensación de que el amor nos hacía invencibles. Éramos solo dos niños y la noche ( atemporal cómplice de todos los amantes ), nos parecía más nuestra en ese instante.
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