domingo, 30 de junio de 2013

La mirada de Ernesto

Hay recuerdos imborrables que son casi un estigma en la memoria ,que hacen a nuestra historia ,que nos completan o son la causa de nuestra reinvención como personas ; buenos o malos :ni los podemos borrar , ni son un secreto para siempre. Mi recuerdo, ese que mereció esta explicación , ocurrió cuando era yo muy niño: Mi padre llegó casi corriendo a casa y le dijo a mi madre “ mataron a Ernesto” ,luego se abrazaron y lloraron largo rato mientras mi hermanita berreaba en el cajón que tenía por cuna y yo permanecía parado junto a ellos mirándolos; entonces ignoraba quién era Ernesto. Al día siguiente, muy temprano, tomamos un autobús viejo y descascarado mi padre y yo , nos sentamos en el fondo y emprendimos el viaje a Vallegrande desde nuestra cercana casa a Guadalupe. Fue un viaje largo y agobiante , el olor a sudor , el calor y la tierra entrando por las ventanas sin vidrios, la gente parada en el pasillo y a mi padre hablando con uno u otro extraño es como una foto en la memoria. Recuerdo, también, que llevaba en las manos un rosario que mi madre me dio para ofrendar y que lo apretaba mucho. Cuando llegamos por fin mi padre me tomó de la mano y me pidió que no me soltara en ningún momento, después descendimos del autobús y nos perdimos en ese” mundo de gente” que caminaba en procesión .Jamás he visto nada igual : las mujeres lloraban, los hombres hablaban por lo bajo ,casi en secreto, y nos movíamos a un ritmo lento y pesado bajo el sol dejándonos llevar por el sendero que miles de pies habían creado a poco de saber de su muerte. Cuando por fin llegamos a un lado del cuerpo que exponían en el lavadero del hospital Nuestro Señor de Malta –eso supe de grande- ,yo solo vi a un hombre barbudo que adonde me moviera me miraba :“¿está muerto?” ,le pregunté a mi padre no pudiendo creer que lo estuviera ,él solo tomó el rosario y lo colocó en la mano de Ernesto mientras los guardias nos observaban ; solo cuando salimos, y agachándose ,me dijo :” No está muerto, ahora está más vivo que nunca”. Y nos fuimos.

2 comentarios:

  1. Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay otros que luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay quienes luchan toda la vida, esos son imprescindibles.
    Bertolt Brecht

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    1. A estos últimos nos debemos ,querido amigo.Gracias por tus palabras, un saludo para ti !.

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